Enganché de
colado en el Samoa de Chango, gracias a deserciones varias. Fue
una suerte enorme, aunque mi familia no pensó lo mismo :)
No
nos conocíamos personalmente,
a duras penas intercambiamos unos emails. Menos conocía al
Samoa, aunque ya había tenido la experiencia reciente en el
Polynesia.
El
sábado no salimos por el pronóstico desfavorable.
Aprovechamos a la tarde para hacerle algunos ajustes y preparativos
finales al Samoa, que todavía estaba en la rampa del club.
Rampa
es una forma cortés de llamarla. Parecía construída
por el arquitecto egipcio Osiris, quien leyó "Asterix
y Cleopatra" va a entender :) Y encima no es que estaba ahí nomás,
había poca agua y lejos. Pero todo suma para la aventura.
Nos
dedicamos a pegar unos calcos, asegurar el trampolín de
proa (tenía que resistir a un escuálido proel de
110 kg: un servidor) instalar batería y VHF y otros detalles.
Quedamos en encontrarnos el domingo temprano a la mañana
para intentar la botadura. Aprovechamos esa noche para hacer el
rol en Prefectura San Isidro. No había nadie.
El
domingo, cuando estoy yendo por la Panamericana, me llama Chango
para confirmar que estuviera en viaje, le pregunto como estaba
de agua la rampa, y me dice que peor que ayer, pero que lo tiraba
al agua como sea.
Los
primeros movimientos los hicimos en la soledad y tempranura del
domingo Chango y yo solos, midiendo cada paso, calculando cada
reacción, moviendo los cascos al milimetro. Al rato llega
Marín el marinero y la cosa acelera un poco.
Según
palabras de Marín el dia anterior "esto cuando se larga
no hay quien lo pare, hay que poner varias retenidas" Bueno,
las retenidas estaban, pero no había Cristo que moviera
al barco. Finalmente, el método era ayudando con unas palancas
para destrabar los patines y tablones que corrían sobre
la rampa.
Lo
que empezó como una operación estudiada y delicada,
terminó como un ataque de fuerza bruta de 10 socios del
club que vinieron paulatinamente a colaborar. Estaba claro que
el Samoa iba al agua como sea. Finalmente se logró sin mayores
contratiempos.
A
todo esto ya era el mediodía, salimos por el Luján,
y el viento fuerte que agarró al Piojoso y nosotros sentíamos
en el club, empezó a calmar. Así que el viaje fue
un breve comienzo a vela y luego ayudados con motor.
Fuimos
hasta la 21 del canal costanero, y de ahí rumbo directo
a la Viena, pasando la Farallón y San Gabriel por el sur.
Pilote 8, UNEN A y B mi trasero. No les puedo explicar mi alegría
de cruzar el Mitre a la altura del km 30.5
Había
bastante agua (se veían unos 2 escalones de la escollera
del Sarandí) así que por lo menos en esas condiciones
no le pegamos a ningún caño :)
El
viaje estuvo muy bueno, sin mayores contratiempos con poco viento
en la tarde del domingo, era mi primera vez a Riachuelo (ROU) pasamos
el puerto comercial, y navegamos cerca de costa hasta la recalada,
todo el paisaje es muy lindo.
La
entrada a Riachuelo es bastante simple, aunque hay un hierro o
varilla que emerge convenientemente ubicada entre la recalada y
las escolleras. Luis nos avisó por VHF.
En
la mejor ubicación nos estaba esperando Luis en el Poly
y Antonio había ido con el Truco a hacer los trámites.
Luis preparó un asado riquísimo, y veo que nadie
menciona la delicatessen del postre gourmet, banana a la parrilla
con caramelo de azúcar y whisky, qué tul!
Resolvimos
los problemas sociales de la humanidad, determinamos el orígen
del universo y nos fuimos a dormir. Otro detalle simpático:
seis personas, y uno por cada casco en tres veleros :)
El
lunes pensé que había llegado Mamá, pero no,
era Luis despertándonos para aprovechar el día y
desayunar. Menos mal porque hubiera seguido hasta el mediodía.
Después
del desayuno le di curso a la inspección técnica
de las embarcaciones en el parque cerrado, a saber: la toldilla
del Polynesia un lujo euro-asiático, la comodidad del Samoa,
el ingenioso soporte de motor de diseño de orígen
en discusión, y finalmente pero más importante, la
excelencia del Truco, el tiki 21.
Verdaderamente
quiero felicitar a Antonio porque se nota que está hecho
a conciencia, la terminación de los cascos, los interiores,
los beams en color madera natural, impecable. Era el que me faltaba
conocer y es espectacular, y por la forma que lo navega Antonio
y amigos, se ve que lo disfruta al máximo.
Después
fuimos con el Samoa hasta el muelle para hacer los trámites,
conocí la cancha de golf, paddle, frontón, cantera
con agua, etc. Todo muy lindo. Aunque no me imagino como será cuando
está lleno de barcos. Pero este finde era un paraíso.
Algún
que otro velero pasaba y nos preguntaba ¿es un encuentro
de catas? Entonces nosotros pasábamos y preguntabamos ¿es
una convención de monocascos? Bueno... metí un chistecito
:)
A
la vuelta Chango encaró para la playa externa sobre el Rio
de la Plata. Como corresponde a un cata de ley, mientras los otros
llegan caminando o apilados en un botecito auxiliar, el Samoa llegó hasta
la playa embicando la proa. Chapuzón, fotos, charlas.
Luego
a empujar todos para zafarlo de la playa, y la vuelta al club.
Esta vez había buen viento del este, toda la vuelta fue
a vela, excelente, llegamos hasta adentro del luján a la
entrada del club navegando siempre a 5 a 7 nudos, y con algunas
barrenadas de hasta 10 nudos. Era impresionante, daba la sensación
de estar sobre una tabla de surf, porque en algunas olas el Samoa
ganaba en velocidad y nos montábamos barrenándola
por bastante tiempo.
De
nuevo cruzamos por la 30.5 y no le pegamos a nada, creo. Ya la
vuelta fue de noche, nos llamó la atención que estabamos
en el rio prácticamente sólos durante toda la tarde.
Evidentemente la tormenta del sábado y el día de
la madre alejó a muchos del agua.
Bueno,
otra experiencia fabulosa, espero que se repita pronto. Saludos,
Máximo.